Los guardianes de Mugica
Por Zula Lucero
Al norte de la Ciudad de Buenos Aires, cerca de la opulencia bestial de Puerto Madero, se erige la Villa 31 que nació allá por el año 1930 y fue el hogar de las familias de obreros portuarios desempleados por la crisis de 1929. Luego llegaron los inmigrantes europeos y los trabajadores que estaban extendiendo el tendido ferroviario, para finales de la década del 50 se habían organizado 6 barrios. Actualmente resisten los sucesivos intentos de desalojo, bajo diferentes administraciones de gobierno, ahora es el turno de la gestión de Mauricio Macri, que cree que la Ciudad se gestiona como una empresa.
Al oeste, en Ciudad Evita, partido de la Matanza el más grande y más pobre de la provincia de Buenos Aires, se levanta la Villa Puerta de Hierro, tristemente celebre por los cinematográficos operativos policiales, montados para los medios y la clase media.
Varias cosas unen a ambas villas: la pobreza, la exclusión y Carlos Mugica: el cura villero. Por la primera caminó y construyó dignidad, lucha y resistencia. En esas calles de tierra y pasillos escribió: “…yo puedo hacer huelga de hambre y ellos no: porque nadie hace huelga con su hambre…”. Comprendió la pobreza y la combatió hasta con su propia vida.
En la otra, una escuela secundaria eligió llevar su nombre. El sábado 13 de Junio cuando el sol calentaba el medio día, la escuela se fue llenando de alboroto, risas y empujones nerviosos. Los alumnos y alumnas de la escuela N° 141 presentaban a toda la comunidad el nombre elegido para su escuela secundaria:Padre Carlos Mugica.
La escuela N° 141 se hizo conocida luego que Brian, uno de sus mejores alumnos, fuera encarcelado acusado de la muerte del ingeniero Barrenechea. Fueron sus maestras las que valientemente salieron en su defensa, a gritar su inocencia, para evitar que una vez más sea un joven pobre el que pague la incapacidad política y estatal.
Son esos alumnos y alumnas -los compañeros de Brian- quienes eligieron ese nombre: “…para llamarla, para reconocerla, para individualizarla, para corroborar una vez más su pertenencia…” dicen sus maestras y maestros. Las niñas y niños bailaron al ritmo de zambas y gatos. Sonaron los bombos de la murga los “Ángeles despreciados” mezclándose con los sones de la murga “Los guardianes de Mugica”. Entre alegría y bailes los niños y niñas de Puerta de Hierro y de la Villa 31 se unieron, entonces todo fue una fiesta. Fue inevitable no pensar en las palabras del Sub Comandante Marcos: “para nosotros la alegre rebeldía, para nosotros el futuro negado, para nosotros la dignidad insurrecta”.
En ese lugar donde parece que sólo el paco transita incansablemente, donde la policía recluta jóvenes para convertirlos en su ejercito de pibes chorros, donde la injusticia encarcela a Brian por ser pobre y no por culpable, donde el estado siempre esta ausente… Otras historias se tejen. Otras redes se construyen. Maestras que enseñan más que el abecedario, niños y niñas que se unen en la dignidad y la lucha por un futuro mejor: Los mejores guardianes de Mugica. Más fotos
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